FASE DESARROLLO (9-12 años): consolidar la base técnica y la autonomía del joven orientador
Tras la fase inicial, en la que los niños comienzan a descubrir el mapa y el entorno desde el juego y la exploración guiada, llega un momento clave en su evolución deportiva: la fase de desarrollo. Entre los 9 y los 12 años se sientan las bases técnicas y cognitivas que permitirán al joven orientador avanzar hacia una práctica más autónoma, consciente y precisa.
En este periodo, el aprendizaje adquiere un carácter más estructurado. Los deportistas ya poseen una comprensión básica del mapa y del espacio, por lo que pueden empezar a integrar nuevas herramientas y conceptos, como la brújula, la lectura del relieve o la toma de decisiones entre distintas rutas. Todo ello se trabaja manteniendo una fuerte conexión con el componente lúdico y motivacional, esencial para consolidar el interés por la orientación y favorecer el desarrollo de la autoconfianza.
La progresión técnica se apoya en la transición desde elementos lineales claros hacia referencias más sutiles, y en el inicio de la lectura en movimiento. Paralelamente, el entrenamiento comienza a incorporar capacidades físicas básicas adaptadas a la edad —como la velocidad, la resistencia o la fuerza—, que facilitan la ejecución de las tareas técnicas y la comprensión del esfuerzo.
En este artículo se detallan los objetivos, saberes y actividades propios de esta fase, junto con las recomendaciones cartográficas, ejercicios tipo, criterios de transferencia competitiva y una rúbrica de evaluación del desempeño que permite valorar el progreso del joven orientador de manera objetiva y formativa.
En artículos anteriores hablamos del desarrollo armónico de los pequeños orientadores desde un modelo de escuela multidimensional, centrado en diversas áreas del desarrollo (físico-motor, técnico, psicológico, social y de liderazgo). Dimensiones que están vinculadas entre sí, y cuyo trabajo influye claramente en el resto.
Conocer la etapa de aprendizaje de nuestros deportistas y definir los objetivos, recursos y metodología de entrenamiento adecuada para su nivel o edad es esencial para garantizar una experiencia enriquecedora. Desde el punto de vista técnico, el éxito en el desarrollo deportivo radica en una progresión gradual y ordenada de habilidades, donde cada etapa sirve como base para la siguiente. Respetar este proceso es fundamental para garantizar un avance sólido, efectivo y sostenible en el desempeño de los deportistas.
En este sentido, planteo una progresión basada en los modelos clásicos, estableciendo un criterio alineado con los sistemas educativos actuales, y centrado en el trabajo realizado por la federación sueca y la británica. Los límites cronológicos están basados en las etapas educativas obligatorias de nuestro país, y los fundamentos psicoevolutivos del desarrollo armónico de la niñez a la adolescencia. Es por ello que cabe resaltar que estas edades son orientativas, y pueden entrar en conflicto con otros planteamientos ya publicados. Es evidente que, la progresión en el aprendizaje no es lineal, y presenta claramente ritmos distintos para cada deportista.
En conclusión, se presenta una progresión fundamentada en tres periodos de la enseñanza-aprendizaje de la técnica en orientación. En cada una de las fases se detallan los objetivos y saberes que se deberían desarrollar, los tipos de mapas y terrenos más recomendables, propuestas de entrenamiento o actividades para trabajar, su transferencia a la competición, y un instrumento modelo para la evaluación del desempeño.
Fase Inicial (7-10 años)
Fase de Desarrollo ( 9-12 años)
Fase de Pre-perfeccionamiento (13-16 años)
FASE INICIAL (7-10 años)
Objetivos:
Comprender que el mapa es un dibujo simplificado de un terreno.
Orientar el mapa en relación al entorno.
Crear un interés y gusto por el deporte de orientación.
Seguir elementos lineales fáciles (vallas, caminos, muros,…)
Reconocer y diferenciar los colores en un mapa por grupos (Ej.: elementos de agua).
Doblar el mapa y seguir con el dedo.
Buscar controles sin elección de ruta.
Conocer los elementos básicos para la práctica de orientación: balizas, códigos, tarjeta o pinza de control, descripción de control,…
Conocer cómo está marcado un recorrido en el plano y la señalización propia en el terreno.
Figura 1. Interpretación y orientación del mapa según terreno
Combinar el trabajo de distintos aspectos técnicos en el entrenamiento de orientación es bastante común. La razón puede venir fundamentada por la necesidad que tiene para nuestro deporte tener que aprovechar al máximo los terrenos que visitamos, y el tiempo que supone para nosotros desplazarnos hasta ellos. Es por ello que los técnicos hacemos lo posible para que esos momentos de calidad con el objetivo de desarrollar la técnica de los deportistas sea lo más rentable y fructífera posible.
Sin embargo, otras pueden ser las razones que nos lleven a utilizar este tipo de propuestas de manera positiva:
Aprovechamiento máximo de mapas a nuestro alcance.
Exigencia mental y adaptación variabilidad de estímulos en una misma sesión.
Motivación por la diversidad de retos.
Adaptación e individualización según las características de los deportistas.
Posibilidad de trabajar diferentes objetivos en una misma sesión.
Evidentemente, estamos ante un tipo de entrenamiento que tiene varios objetivos en los que no podremos profundizar como si lo hiciéramos por separado. Pero sí que podemos trabajar en los jóvenes su capacidad para cambiar rápidamente los procesos mentales necesarios cuando el mapa exige una serie de técnicas o habilidades concretas. Combinado así, podemos desarrollar esta adaptación al medio.
Parece que las bondades de este tipo de entrenamiento sean más que suficientes para incorporarlas a nuestra caja de entrenamiento como entrenadores, pero no debemos olvidar otra serie de aspectos ciertamente limitantes a la hora de plantearlos, como por ejemplo la necesidad de conocimientos TICs especializados (OCAD, Purple, O-map,…), el tiempo de preparación o el requerimiento de mapas con variedad de zonas de características bien diferenciadas.
A la hora de diseñarlos, debemos tener en cuenta que el mapa que utilicemos, bien sea de bosque o urbano, ha de tener esas zonas que nos permitan desarrollar los objetivos planteados. Una vez elegido, las variantes que pueden incluirse en este tipo de entrenamientos pueden ser múltiples. A continuación se proponen algunos ejemplos:
Rumbos.
Ventanas.
Rumbos.
Cambios de dirección.
Memorización punto a punto.
Control picking.
Anticipación (descripción de control).
Orientación somera/precisa
Elección de rutas.
Pasillos.
Etc.
Propuesta de entrenamiento multitécnica para iniciación
En el ejemplo que a continuación se adjunta, se plantea un entrenamiento multitécnica con cuatro variantes, en un mapa urbano de características muy diferenciadas.
Variante 1:
La sesión empieza en una zona reducida con controles próximos entre sí, en la que el orden en el mapa se desconoce, pero viene determinado en la descripción de controles, por lo que se deberá leer de antemano para anticipar su visita, y realizarlas correlativamente.
Variante 2:
A continuación se progresa por un pasillo en el que los deportistas podrán encontrar un número de balizas secreto que no vienen marcadas en el mapa, y que al final del recorrido deberán dibujar en el mapa. La precisión en la lectura para evitar salir del pasillo, condicionará el éxito a la hora de encontrar las balizas fantasma.
Variante 3:
En un tercer momento, los aprendices deben hacer un buen uso de la brújula, trazando rumbos exactos en un mapa en blanco. Los ángulos de entrada y salida al control deberán de ser variados para provocar ese cambio de dirección que nos interesa. En este ejercicio, los orientadores deberán talonar o estimar la distancia recorrida para no quedarse cortos o sobrepasar el control.
Variante 4:
Por último, nos enfrentamos a unos controles, que requieren la mejor elección de ruta. En este caso, son balizas que tienen diferentes opciones a la hora de ser abordadas. Aspecto importante en los mapas de sprint. Esta tarea final cierra el entrenamiento a ritmo y características semejantes a la competición.
Ejemplo de entrenamiento multitécnica urbano
Como se puede apreciar en el ejemplo, se trata de un entrenamiento altamente estimulante para los aprendices, a la vez que exigente desde el punto de vista de su planificación como entrenadores. Estos deben tener un protagonismo relevante en momentos puntuales de la temporada, ampliando nuestro abanico de propuestas en las sesiones de calidad semanales.
Uno de los temas que más debate genera en la iniciación del deporte de orientación suele ser cuándo es el momento idóneo en el que debemos introducir el manejo de la brújula.
Todos sabemos que se trata de un instrumento muy valioso que nos ayudará fundamentalmente a orientar el mapa y a tomar rumbos de forma precisa. Sin embargo, debemos tener presente que, el conocimiento del mapa y sus elementos, ya es una cuestión compleja que en las primeras fases del aprendizaje requieren de la máxima atención por parte de los niños.
Imagen 1: orientadora trazando rumbos en estrella (Campamento Fontalbres 2019)
En este sentido, debemos priorizar el dominio del mapa antes de incluir más elementos que puedan desviar la atención de los jóvenes. Recordemos que en las primeras etapas de competición, los trazados de los más pequeños están diseñados para que estos sean capaces de moverse a través de circuitos circulares, por medio de elementos lineales, y cambios de dirección sutiles. Siempre pensados para que no necesiten utilizar la brújula.
Es por ello que mi recomendación es que no tengamos prisa en incluir en nuestros entrenamientos o clases esta herramienta, y nos aseguremos que nuestros aprendices adquieren previamente habilidades como: orientar el mapa con elementos del terreno, doblar el mapa y seguir con el pulgar, moverse por caminos y sendas sin dificultad,… antes de añadir más complicaciones.
Dicho esto, definiría dos momentos clave para empezar a familiarizar a los pequeños orientadores en el uso de la brújula. Estas fases coinciden con las técnicas básicas que hemos definido anteriormente.
En un primer momento, aconsejo el uso de brújulas de muñeca (imagen 2). Son aquellas que se han popularizado gracias a modalidades como la MTB-O, y cuya finalidad es simple: orientar el mapa. Un niño que empieza en nuestro deporte no necesita más. De esta forma, se familiarizará con dicho instrumento, y adquirirá de forma natural la técnica.
Imagen 2: brújula de muñeca (www.tiendaorientación.com)
Aunque puede ser controvertido, la experiencia me dice que evitemos, a ser posible, las brújulas planas o transportadoras que tanto hemos utilizado en nuestros inicios. Para mí hay dos motivos fundamentales:
El primero es que son incómodas. Especialmente para el manejo de las pequeñas manos de nuestros pequeños orientadores. Son un incordio para correr. Suelen enrollarse en las muñecas o colgarse del cuello, y su estabilidad para colocar sobre el mapa requiere de un dominio extra. Esto supone otro factor de dispersión que no interesa a estas edades.
Otro de los motivos es evitar un paso previo al uso de la que debería ser la brújula definitiva (de dedo). ¿Por qué perder tiempo aprendiendo a usar una brújula que no es tan práctica y que en poco tiempo sustituiremos? Llevar el mapa y la brújula en pack es fundamental. Además, ya podemos encontrar en el mercado brújulas adaptadas al tamaño de los dedos de nuestros orientadores noveles.
El aprendizaje con la brújula de dedo para trazar rumbos, permitirá al joven centrarse básicamente en la aguja magnética, haciéndola coincidir con el norte del mapa, visualizando el rumbo a seguir. Evitando así, pasos intermedios que ralentizan el dominio de la técnica. Y en algunos casos, confundan al principiante.
Para esta progresión natural de la adquisición de técnicas orientadas al manejo de la brújula y la toma de rumbos, destaco algunos ejercicios que son especialmente interesantes:
Rumbos en estrella
Espacio: parque o campo despejado.
Material necesario: mapas con varios trazados en estrella (diferentes niveles) y brújula por participante.
Duración: 60 minutos
OBJETIVOS:
Aprender a utilizar la brújula.
Practicar el rumbo.
Apreciar distancias.
Desarrollo:
En grupos por niveles, distribuiremos a los alumnos escogiendo la estrella que mejor se adecue a sus características, para ir progresando en la utilización de la brújula y la toma de rumbo.
Desde el triángulo central de la estrella, realizaremos una demostración de la brújula y cómo debemos tomar rumbo. Cada alumno practicará yendo a distintas balizas y siempre volviendo al triángulo central dónde recibirá algo de retroalimentación o ayuda del técnico, en caso de que sea necesario.
Según vayamos viendo cómo se desenvuelve el grupo, podemos cambiar de estrella o incluso enviar al alumno a buscar 2 o 3 balizas antes de volver al triángulo central.
Imagen 3: mapa maestro de rumbos en estrella (Casal, R.)
Otra de las posibilidades, si no queremos llevar a los principiantes al bosque para sus inicios en el trazado de rumbos, es utilizar un entorno más seguro, sin demasiados obstáculos que varíen la trayectoria hasta el control, y con buena visibilidad.
Recorrido de rumbos en un parque
Espacio: parque o zona despejada.
Material necesario: mapa con varios trazados en línea pero con cambios de dirección constantes (diferentes niveles) y brújula por participante.
Duración: 20 minutos
OBJETIVOS:
Realizar recorridos con el único apoyo de la brújula (sin cartografía).
Practicar el rumbo.
Apreciar distancias.
Desarrollo:
Los alumnos realizarán distintos recorridos según nivel, en una zona de parque sin demasiados elementos que impidan ir directo al control. La buena visibilidad del entorno les facilitará tomar como referencia el posible elemento al que deben llegar. Podemos usar balizas o marcas pequeñas, que no destaquen demasiado en el terreno, aunque si sembramos el espacio de faroles, tampoco sería una mala decisión, puesto que esto les obligará a discriminar y prestar atención, para centrarse en la que presumiblemente es la baliza correcta.
Imagen 4: ejemplo de recorrido sin cartografía.
Imagen 5: mapa maestro con puntos de control en un parque.
Por último, si no tenemos la posibilidad de utilizar un mapa, o de desplazarnos a él, podemos desarrollar estas habilidades ligadas a la brújula, por medio de entrenamientos simulados de rumbos que se adapten a cualquier entorno.
Rumbos simulados
Espacio: pista o explanada pequeña.
Material necesario: recorridos (diferentes niveles) y brújula por participante.
Duración: 20 minutos
OBJETIVOS:
Aprender a utilizar la brújula.
Practicar pequeños rumbos en espacios reducidos.
Acostumbrarse a los cambios de dirección constantes (concentración).
Desarrollo:
En una pista o explanada, formaremos un rectángulo con seis conos y sus códigos de control, tal y como se puede ver en el esquema maestro (imagen 7). Trazaremos diferentes recorridos de forma que solo pongamos atención al ángulo entre los tramos, para que trazando un rumbo con la brújula lleguemos siempre a uno de los controles. La longitud del tramo no importa. Esta vendrá definida por el espacio que tengamos para que no se superpongan unos círculos con otros (imagen 6).
Tanto la salida (triángulo), como la meta (doble círculo) deben ser coincidentes. De esta forma, nuestros alumnos sabrán si han hecho correctamente el recorrido.
Imagen 6: ejemplo de recorrido de rumbos simulado (Casal, R.)
Imagen 7: Esquema de conos, códigos de control y corrector Rc.C (Casal, R.)
Una de las técnicas más importantes y rentables a la hora de enseñar a los niños a practicar orientación, es la técnica del pulgar. Es una habilidad en la que debemos insistir constantemente, en cada entrenamiento y carrera, hasta que sea interiorizada.
Es muy común ver en las etapas iniciales, a jóvenes que corren con el mapa desplegado, y tienen que parar constantemente a relocalizarse para buscar las referencias en el plano de aquello que están viendo en el terreno. Esta es una práctica que deberá ser corregida para evitar errores de pérdida de tiempo, cambios en la orientación de mapa, errores paralelos por la existencia de dos zonas próximas que tienen detalles similares…
Mapa doblado
Todo empieza enseñando a doblar el mapa. Antes de explicar cómo se ejecuta la técnica del pulgar, insistiremos en que el mapa debe quedar doblado con la mínima parte visible de los controles y tramos que abordaremos próximamente en nuestro recorrido. A poder ser, en paralelo a los bordes del mapa. Esto ayudará a tener controladas las líneas norte-sur. Cada vez que sea necesario doblaremos el mapa para dejar a la vista los siguientes tramos.
El mapa se lleva con una de las manos. Correr sujetando el mapa con ambas, es incómodo y difícil de leer. Normalmente los diestros lo llevan en la izquierda, y los zurdos en la derecha. Esto es solo porque la pinza electrónica se suele dejar en la mano más hábil. Esta también nos queda más libre para otras acciones que durante la carrera se presenten: agarrarme para trepar, apoyarme en el suelo, coger una botella,… No obstante, sobre la elección de la mano, no tenemos porqué imponer un criterio.
El pulgar
Una vez bien doblado el mapa, seremos capaces de poder señalar con el dedo pulgar que sujeta el mapa, la posición por la que vamos en cada momento.
Esta técnica nos permite movernos por el terreno atentos a los elementos que vamos encontrando, y en cualquier momento, poder dirigir nuestra mirada al mapa hacia la posición en la que tenemos la punta del dedo, para localizar por dónde vamos. Así, evitaremos pérdidas innecesarias de tiempo en la búsqueda. A medida que nos desplazamos sobre el terreno, el dedo se va moviendo sobre el mapa.
En resumen, podemos definir los siguientes objetivos que se persiguen en la adquisición de esta técnica:
Localizar nuestra posición en el mapa rápido y de forma precisa.
Mejorar el transporte, facilitar su utilización.
Dejar una de las manos libres para otros usos.
Evitar que el mapa se rompa o se enganche con elementos como la vegetación.
Orientar el mapa más rápido.
Evitar errores paralelos por confusión en zonas cercanas similares.
Hay que aclarar que, cuando llevamos la brújula de dedo en la misma mano del mapa, es la punta de la flecha de dirección la que sustituye a nuestro dedo pulgar.
Técnica del pulgar. «Manual de iniciación al deporte de orientación» (www.prodetur.es)
Para practicar:
Uno de los ejercicios más sencillos para entrenar la técnica del pulgar, es practicando con pequeños mapas de terrenos en los que existan gran cantidad de elementos iguales. Fáciles de manejar y claramente representativos de la zona en la que estamos.
Los mapas urbanos, de parques o similares, son de especial interés para esta práctica. Sin embargo, no debemos dejar de aprovechar, cualquier ejercicio de entrenamiento o competición, para asimilarla. Desde el triángulo de salida, señala con tu dedo pulgar, y marca por donde vas.
En orientación debemos utilizar la brújula para definir un rumbo. El rumbo nos marcará la dirección a seguir para desplazarnos hacia nuestro siguiente destino. Adquirir soltura a la hora de manejar la brújula en carrera no es una tarea sencilla. Simplificar la técnica para tomar rumbos y perder el menor tiempo posible, sin trazar rumbos erróneos o desviando excesivamente el ángulo de nuestro desplazamiento, es una habilidad que se puede trabajar desde edades tempranas.
Uno de los ejercicios que mejor funciona, consiste en colocar una serie de balizas o conos en un terreno más o menos plano y sin elementos que impidan los desplazamientos de un punto a otro. La superficie de terreno a utilizar dependerá del espacio disponible, pero esta no debe ser más grande de la que impida ver los límites del juego, desde cualquier parte. El número de balizas puede ser variado. A los controles no les pondremos código ni nigún tipo de elemento para marcar el paso. Por ese motivo, podemos colocar cualquier elemento que sea llamativo y se vea desde cierta distancia.
Los orientadores dispondrán de un mapa en el que únicamente tienen representado el recorrido en línea y las líneas azules de norte-sur. De este modo, no tendrán más remedio que utilizar la brújula para llegar a su destino. Desde el triángulo de salida, en cada trayecto, trazarán el rumbo correspondiente para llegar al siguiente punto. Caminando o trotando -según la habilidad que vayan adquiriendo- enlazarán los diferentes puntos, hasta llegar a meta. Podemos elaborar diferentes recorridos para ofrecer alternativas y adaptar mejor la propuesta.
A la hora de elaborar este tipo de trazados podemos seguir una serie de pasos:
Elegir un terreno despejado y con poco desnivel.
Asegurarnos de que el mapa está correctamente referenciado y guarde las proporciones reales.
Señalar el triángulo y la meta del recorrido.
Pintar en el mapa los puntos en elementos que después en el terreno podamos asegurar su correcta colocación.
Trazar diferentes recorridos, uniendo los puntos que hemos elegido previamente.
Borrar la capa del mapa, dejando únicamente la línea azules de norte-sur. Podemos poner las flechas o pintar la N de norte para facilitar a los niños su orientación.
Finalmente, imprimimos los recorridos y ¡a jugar!
Mapa maestro (códigos por defecto)Modelo recorrido 1Modelo recorrido 2Imágenes de los mapas y recorridos de ejemplo
No olvides sacar el mapa maestro con todos los puntos y el mapa base para poder colocar correctamente las balizas en el terreno.
De los múltiples recursos audiovisuales que podemos encontrar en Internet, el vídeo que la Federación Española de Orientación (FEDO) elaboró con motivo del programa Mujer y Deporte, es uno de los que mejor sintetiza la naturaleza de nuestro deporte, su origen, técnicas y modalidades. Un documental especialmente interesante para la iniciación e introducción de este deporte en las unidades didácticas de enseñananza primaria y secundaria.
Simplificar la realidad hasta el punto de tener una buena perspectiva de los elementos, es sin duda una manera de facilitar la compresión de conceptos abstractos en la orientación, como lo es el relieve y la interpretación de curvas de nivel.
Encontrar una roca que sobresalga de la línea del suelo en un jardín, en el parque de nuestra ciudad o bien, en el propio medio natural, es relativamente sencillo. Por ello, os invitamos a que podáis tomar una buena foto de este elemento escogido y realicéis un sencillo mapa de curvas de nivel.
Imagen original de Andersson, G. (2020)
Las diferentes formas de la roca nos ayudaran a realizar una interpretación simplificada de la realidad de una montaña de verdad. El objetivo del mapa es mostrar las peculiaridades morfológicas de la roca: los puntos más altos, las grietas o hendiduras, las pendientes más pronunciadas… Estos detalles son claves para que el mapa final sea, en definitiva, lo suficientemente rico en elementos interpretables.
Sabemos que las curvas de nivel representan puntos en el terreno que se encuentran a la misma altura. Por tanto, la distancia entre curvas de nivel siempre es la misma. Esto nos lleva a definir que las zonas en las que las curvas de nivel están más juntas, la pendiente es mayor. O que a mayor distancia entre ellas, la superficie del terreno es más plana. Pero también el dibujo nos ayudará a esclarecer, entre otras cuestiones, donde se sitúan las cotas más altas, los valles, las pequeñas vaguadas y espolones…
DETALLES EXPLICATIVOS PARA LA INTERPRETACIÓN DE LOS ELEMENTOS MÁS REPRESENTATIVOS:
A – Colina, punto más alto
B – Cresta o espolón
C – Terraza o meseta
D – Entrante grande o valle
E – Entrante pequeño o vaguada
F – Zona empinada
Imagen original de Andersson, G. (2020)
A continuación os proponemos un ejercicio para demostrar si hemos aprendido a interpretar el relieve gracias a esta propuesta tan original. Accede a través del enlace al cuestionario: https://forms.gle/xvxd2FUZFxtNWwyH7
Fuente de las imágenes y actividades:
Cool awesome and educational! Orienteering at school 6-15 (Andersson, G. 2020)
La elección de ruta es una habilidad que debe desarrollarse desde edades tempranas. Incluir entrenamientos específicos de esta práctica es fundamental, dada la importancia que puede llegar a tener en carrera. Tanto si se corre en terrenos clásicos, como si se hace en sprint, las elecciones de ruta pueden llegar a ser determinantes. Sin embargo el tipo de factores a considerar son distintos, teniendo en cuenta las características del terreno, y de los corredores. Si bien en el bosque, el desnivel, la vegetación o los elementos lineales, tienen una relevancia mayor; en las zonas urbanas, los cambios de dirección o los elementos impasables, tienen más protagonismo. Muy probablemente el trazador de una prueba, intente alcanzar un mayor número de opciones posibles para llegar hasta un punto de control. Este será uno de sus principales empeños para intentar conseguir un trazado más espectacular. Dando cabida a un mayor número de corredores con cualidades cognitiva o físicas distintas. A continuación, os presentamos un ejercicio sencillo y divertido para desarrollar esta técnica en jóvenes orientadores. Se trata de una práctica que han llevado a cabo los compañeros del Club de Montañismo Cheste-O, y que pone a prueba a los orientadores en este cometido. Por parejas, se retarán en cada control, eligiendo cada vez, una ruta distinta para llegar a un mismo control. Lo interesante es poder emparejar a los corredores que tienen niveles físico-técnicos similares, para que se puedan auto exigir y conozcan mejor sus puntos fuertes y sus puntos débiles.
Empezamos la desescalada aprovechando los recursos cercanos a casa. Mapa con simbología SPRINT Del Riu Riquer (Alcoy), pero con recorridos de media o larga distancia, según la edad del corredor. Entrenamiento de seguimiento con posterior análisis de los errores.
Especial atención en las elecciones de ruta, sosteniendo un nivel alto de esfuerzo (velocidad alta de carrera), sin perder la concentración. Para ello, proponemos un recorrido de más de 30′ de duración. Teniendo en cuenta el nivel físico y desarrollo del corredor.
Se realiza el seguimiento por parte del entrenador, o de un compañero de igual o superior nivel físico-técnico. Si tienen un nivel similar, podemos hacer relevos con ambos corredores, tomando la alternativa en cada control.
Al finalizar la actividad, dibujan rutas y comparan sus puntos de vista corrigiendo colaborativamente los posibles errores.
A continuación puedes descargar el mapa para entrenar en tamaño A3 y escala 1:4000