Aplicación práctica del entrenamiento noruego
Leer el mapa en carrera es el objetivo, pero ¿entrenamos de verdad lo que ocurre cuando no se puede mirar?
La memorización es una técnica que permite al orientador interiorizar los elementos más importantes que se irá encontrando por el camino. Como consecuencia, necesitará observar el mapa en menos ocasiones y podrá mantener la atención centrada en la progresión y el desplazamiento.
Un orientador experimentado es capaz de generar un esquema mental del mapa, discriminando gran parte de la información y reteniendo únicamente aquella que resulta realmente relevante para llegar al punto. Este proceso de lectura, simplificación y retención le permite alcanzar una mayor fluidez y una mejor punta de velocidad, recortando segundos en cada tramo sin perder precisión.
Entrenar esta habilidad desde edades tempranas es especialmente importante. La memorización puede desarrollarse de forma progresiva, independientemente de la edad o el nivel del deportista, siempre que se adapte la dificultad del ejercicio al tipo de mapa y al terreno utilizado. Es habitual comenzar en mapas urbanos o de sprint sencillos y, de forma progresiva, trasladar este trabajo al bosque. No obstante, conviene entrenarlo en escenarios variados para favorecer un desarrollo técnico más completo del joven orientador.
Dentro de este planteamiento, el entrenamiento específico de memorización —conocido popularmente como entrenamiento noruego— se presenta como una herramienta especialmente eficaz para desarrollar esta capacidad de manera estructurada y directamente transferible a la carrera real.
Memorización y simplificación en la carrera de orientación
En orientación el proceso mental más común es sistemático: leer, simplificar la información, retener los elementos clave y avanzar. La memorización está al servicio de la simplificación y de la continuidad en carrera.
Aunque se persigue la lectura del mapa en movimiento, existen numerosos momentos en los que el orientador no puede mantener la vista en el mapa: al asegurar la pisada, evitar obstáculos, ajustar el ritmo en zonas técnicas o buscar referencias claras en el terreno para continuar su progresión. En esos intervalos, la navegación depende de la calidad de la información previamente retenida.
Entrenar la memorización no significa renunciar a la lectura en carrera, sino mejorar su eficacia, reduciendo la dependencia de consultas constantes y favoreciendo una progresión más fluida.
El entrenamiento noruego como herramienta específica
El entrenamiento noruego no consiste simplemente en correr sin mapa. Su valor real está en que simula de forma controlada los procesos cognitivos que aparecen en carrera: anticipar, seleccionar información relevante y confiar en el esquema mental construido antes de iniciar el desplazamiento.
Aplicado con criterio, es una herramienta especialmente adecuada para jóvenes orientadores, ya que permite trabajar la memorización de forma progresiva, adaptada y con un alto grado de transferencia a la competición.
Progresión práctica del entrenamiento de memorización
El entrenamiento de la memorización debe entenderse como un proceso progresivo, en el que el orientador aprende a gestionar cada vez mejor la información que lee. A continuación se presenta una progresión habitual del entrenamiento noruego, adaptable a distintos niveles y contextos.
Nivel 1 · Un control, una decisión
Desde un punto fijo (triángulo), donde se sitúa el mapa, el orientador observa el recorrido hasta un único control. Tras la lectura, se desplaza sin mapa hasta el punto y regresa al inicio para repetir el ejercicio con otro control.
Objetivos
- Selección de referencias claras.
- Mantenimiento de una dirección definida.
- Construcción de un esquema mental sencillo.

Imagen 1. Ejercicio de memoria en estrella (punto a punto)
Nivel 2 · Secuencias cortas de controles
El orientador memoriza dos controles consecutivos antes de iniciar el recorrido, anticipando tanto el primer tramo como la transición hacia el segundo.
Aspectos clave
- Simplificación consciente de la información.
- Anticipación de decisiones encadenadas.
- Salida del control y dirección.
Nivel 3 · Encadenamiento progresivo
Se amplía el número de controles memorizados o se incrementa la complejidad técnica de los tramos, priorizando la fluidez sobre la cantidad de información retenida.
Nivel 4 · Recorrido fragmentado
Se plantea un recorrido completo dividido en fragmentos. En cada punto, el orientador encuentra únicamente la información necesaria para memorizar el siguiente tramo hasta completar el circuito.
Este nivel reproduce de forma muy fiel las exigencias cognitivas de la carrera real.

Imagen 2. Nivel avanzado memorización
Variables y trabajo adicional
La progresión no debe basarse únicamente en el número de controles. El técnico puede modular la dificultad mediante el tipo de terreno, la claridad de las referencias, la distancia entre decisiones, la velocidad de ejecución o el tiempo disponible para la lectura previa.
Es recomendable que los jóvenes orientadores intenten dibujar en un mapa en blanco su propio recorrido una vez acabado el entrenamiento de memorización.
Se puede utilizar un score con memorización en el que desde un mapa maestro en la salida, se memoricen el mayor número de controles y se visiten tantos puntos como sea posible.
Conclusión
La memorización forma parte del proceso continuo de leer, simplificar y avanzar en orientación. Entrenarla de forma específica, mediante propuestas como el entrenamiento noruego y su progresión, permite desarrollar orientadores más fluidos, seguros y autónomos desde las primeras etapas formativas.
No se trata de eliminar el mapa, sino de aprender a utilizarlo mejor. Cuando la información ha sido bien leída y simplificada, el orientador puede avanzar con continuidad incluso en los momentos en los que no es posible mirar. Y ahí es donde la orientación se vuelve realmente eficaz.
Imagen portada: Morante Fotografía (@morantefotografía)
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